LA TARDE
Los sucesivos pájaros se apagan
y a contraluz ascienden los silencios.
Hora en que hay más perfumes que palabras.
Hora de los abrazos verdaderos,
y entre suspiros, bocas anudadas
desahogando ímpetus de fuego.
La tarde, poderosa y perfumada.
Eros que ampara entrelazados cuerpos.
(Septiembre, 2010)
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