INDRISO DE UNA TARDE DE MAYO
En el metal de la tarde triste,
vanos suspiros de tenues frondas
besan los ojos del alma umbría.
Desde los grises de nubes mayas,
el frío hinca el puñal de muerte
sobre las piedras, desnudos árboles.
Antiguos pájaros, vuelos antiguos.
La inmensidad escondió sus ímpetus.
(Septiembre, 2010) |