ENTREVISTA A ISIDRO ITURAT, ESCRITOR ESPAÑOL Y CREADOR DE LA NUEVA MODALIDAD POÉTICA "INDRISO". POR CLÁUDIA BANEGAS. BORBOLETANDO POESIA. BRASIL. OCTUBRE DE 2007.

 

 

 

 

1. Isidro, cuéntanos cómo empezó tu experiencia como escritor, con qué edad comenzaste a escribir y cuál fue tu primer poema.  


        Mi primer poema se llamó El final, y describía un apocalipsis con los infiernos engullendo a la humanidad entera. Fue en 1991, tenía 18 años, y con él se inició una primera etapa de creación en verso libre con predominio de la temática nihilista. Después, en 1998, al comenzar mis estudios de Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Barcelona, tuvo inicio lo que podríamos llamar una segunda etapa, en la que comencé a sentir un gran interés por la métrica regular, por la música aplicada a la palabra, y también comenzaron a predominar los poemas eróticos y amorosos.  


        Sin embargo, he de decir que, tal y como hicieron el cura y el barbero del Quijote quemando los libros “peligrosos” de la biblioteca del hidalgo, también quemé casi todo de estas dos etapas. Algunos poemas, porque los consideré experimentos carentes de una calidad aceptable, tanto para mí como para mostrarlos a la gente, otros porque representaban una orientación vital que quería dejar atrás, o por los dos motivos juntos.      

 

 

 

2. ¿Cuándo y cómo surgió la idea de crear el indriso?  

 

En el año 2000 dejé Barcelona para irme a vivir a Madrid, donde residí hasta mudarme a Brasil, en 2005. Fue a principios de 2001, en la capital española, donde surgió el primer indriso. Lo cierto es que no surgió como resultado de querer crear nada, simplemente se dio, espontáneamente. Cuando pienso en poesía suelo visualizar las cosas en mi cabeza. Se dio en un momento en que meditaba sobre el soneto, y, en un determinado instante, vi las estrofas de la figura clásica condensarse desde el patrón 4-4-3-3 al 3-3-1-1. Poco tiempo después escribí el primer poema, Luna menguante, no estando demasiado seguro de si esa forma sería algo que valiese la pena trabajar, pero fui adelante con ello y los resultados han sido lo que, por lo menos personalmente, considero hasta hoy una preciosa experiencia poética.      

 

 

 

3. ¿Tienes algún indriso preferido, alguno que te llame más la atención entre todos los que has compuesto?  

 

Pregunta difícil, pero si he de elegir uno sin pensar, podría citar, por decir algo concreto, el poema Retrato de interior en verso: mujer desnuda apoyada en la ventana. Si quiero decir el por qué, dudo que pueda ofrecer una respuesta lógica. Podría ser por la resonancia específica de los versos, porque esa mujer desnuda en la ventana es un arquetipo que dirige su soplo hacia alguna caverna interior… ¿quién sabe?      

 

 

 

4. ¿Qué importancia tiene el indriso para la poesía?  

 

Pienso que, como sucede con cualquier obra, la importancia del indriso será la que los lectores y los otros creadores quieran concederle. Al ofrecerlo, estoy presentando simplemente otro código más de expresión, que para el lector puede ser algo así como escuchar un tipo de música diferente, y para el autor, una herramienta de creación más.  

 

 

 

5. ¿Cuál es el mensaje que te gustaría transmitir a los escritores brasileños que están comenzando a escribir indrisos?  

 

A la hora de escribir, recomendaría que no tengan miedo de jugar, que experimenten en la medida de lo posible los códigos, las combinaciones, los recursos del lenguaje… Me gustará mucho ver lo que consiguen por su propia cuenta. Aunque, en relación a cualquier propuesta que yo haga, siempre me gusta recordar este aforismo antiguo: Examinadlo todo y quedaos con lo bueno.      

 

 

 

6. Háblanos un poco de ti. Isidro, por Isidro.  

        Días atrás, andaba inmerso en la fiebre de preparar la última actualización de mi página web, cuando soñé algo que pienso podría ofrecer una definición adecuada de quién es Isidro Iturat, al menos en relación al trabajo que estoy realizando con la literatura: Me vi en una plaza pública vendiendo manzanas de esas que tienen una cobertura de caramelo rojo, y eran hechas por mí. Y llegaba un estudiante y se llevaba una, y una pareja de novios, y se llevaban dos… Parece que, al fin y al cabo, es eso lo que soy: alguien que vende manzanas en la calle.

 

 

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