HISTORIA NATURAL |
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Iluminó los océanos la célula; Mamó, después del hielo, el mamífero; Se quemó un árbol, y pensó el hombre. Gimió al pensar, pues añoró ser célula. |
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II |
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La aleta. El pez. Cardumen. El pueblo. El hombre. La mano. |
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Plácido duerme el maestro Botticelli, Venus, que se desvela, ríe, y la sala rebrota. El maestro, al día, la color descubre: “¡Ah, pícara, otra noche en vela!...”. |
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No le trujo una flor, no fue una cosa tierna y ella mordió los lomos crudos, en mil reveses, (ella ni se enteraba, mas le comía la pierna) y una sierpe, en el árbol, mira, silba, y hace eses... |
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III |
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Puesto que no sabrían mis manos retratarte el sol posee tus senos, tus nalgas la penumbra, Así de hermosa eres la invocación del arte: cuerpo, amor, aire, ensueño... la obra se vislumbra. |
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En la cara vivióle un teléfono roto. ¡Hitler a la siniestra!(la muchacha está estrábica). Pescan un pez-cañón los pescadores |
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Ley Heisenberg: “Principio de indeterminación”. En la monocromía, la desintegración Haikú a pincel: un huevo, no creado, no visto, |
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SOBRE EL APÓSTOL SAN ANDRÉS
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El apóstol Andrés, “andrós”, “el hombre” en griego, Después vio mil prodigios: vio al falto que desea Pescó almas, más que peces, con su gran red de fuego. Fue el primero llamado para que el hombre sea. |
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II |
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¡Ah, esa cruz aspada!... Su centro es la matriz celeste: ¡Es demasiado!... Si hay que tomar cruz, El hombre es muy pequeño, mas a Dios adivina e intuye un renacer como en el día octavo. |
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(I) La Madera |
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Perceval busca una flor blanca Perceval lleva su desierto Perceval, obscuro y sonámbulo, un grial busca y una flor blanca. |
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(II) El Fuego EL PRIMER POETA |
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Primero fue el sueño, luego la palabra, Este al oír, al ver, descubrió la sacra, dominó las bestias y elevó las almas, conoció a los dioses e instruyó a los pueblos. |
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(III) La Tierra MOMENTOS ANTES DE ENTRAR EN LA BATALLA UN SOLDADO DEL CÉSAR MEDITA |
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Cayo Hipólito Lucino fue mi instructor de campo. Aprendí a cerrar la abierta herida, con hilo y dardo, El “¡fuerza y honor!”, y aquello que decía con voz grave: “Es la certeza de muerte la razón de tu coraje”. |
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(IV) El Metal NUMEN |
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Despiertas las negruras y dormidos los dones “Mi verso es blando y pobre, el alma ya no aflora...”. Y ahora, acoge el duro límite de la gruta insonora; escucha, de tu centro, voz, nota, cantos, sones...”. |
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(V) El Agua |
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Ulises ya sin nave, sin hombres y sin nada, implora. Saber quiere, antes de que la Parca Lo oye Poseidón, y las sirenas cantan: “... El hombre sin los dioses nada es y puede nada...”. |
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I
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| Cada vez de Eco menos queda. Voz A Narciso espera ya la fragua: agua... |
II |
Narciso del lago se enamora: ama. Desde la espesura, Eco llora... llora... |
LOS SENTIDOS CORPORALES |
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Mi bebé... La piel, de Ya me achucha... ¡Ay!, que me... |
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(II) El Gusto APOLÍNEA |
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A ti, Sophía, a ti, de la mesura un elemento te es negado: el vino. descuartizar la res con mordedura, bailar con Baco, nuda, un son divino. |
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Corre mil millas horrísono grito. caen, y quedan los valles sepultos. ¿Qué está pasando que el orbe se quiebra? Nada, es San Jorge, que mata al dragón. |
![]() SAN JORGE, de Manuel Navarro |
(IV) El Olfato |
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Las manzanas, ciruelas, claveles del poeta, tú, la florista, dámelos, dámelos tú, frutera. |
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(V) La Vista NUNCA EL POETA PODRÁ SUSTRAERSE A UN HECHIZO DE OJOS DE DAMA |
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Tienes ojos de gata de angora, Sulamita que invita a la alcoba y su dosis exacta: una gota. |
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